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La visita de Milei dota de más munición a la izquierda ante la incomodidad de Feijóo y los insultos de Abascal

Oct 22, 2026  Twila Rosenbaum 3 views
La visita de Milei dota de más munición a la izquierda ante la incomodidad de Feijóo y los insultos de Abascal

La visita de Javier Milei a Madrid dejó este miércoles una escena política de doble filo. El presidente argentino exhibió su discurso más ideológico en un desayuno informativo, donde llamó “ladrón” y “dictador” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y descalificó a una periodista que le preguntó por su relación con la derecha española. Lo que podía haber sido una jornada de contactos con aliados ideológicos terminó convertida en munición electoral para la izquierda y en un quebradero de cabeza para el PP, obligado a administrar la incomodidad de un dirigente que no es su correligionario.

El Gobierno y las fuerzas de izquierda señalaron al Partido Popular y a Vox, y en particular a Santiago Abascal y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por haber supuestamente evitado al presidente argentino. La visita, como en otras ocasiones, careció de carácter institucional. No hubo agenda oficial con el Ejecutivo español ni un recibimiento protocolario acorde al rango del visitante. Ese vacío institucional fue interpretado por el PSOE como una muestra de las contradicciones de la derecha y como una oportunidad para amplificar el contraste político.

Hechos clave de la jornada

  • Javier Milei intervino en un desayuno informativo en Madrid y arremetió contra Pedro Sánchez, al que llamó “ladrón” y “dictador”.
  • El presidente argentino insultó a una periodista que le preguntó por su relación con la derecha española.
  • El PSOE recibió a Milei con un mensaje irónico en la fachada de su sede y en redes sociales: “Hola, Milei, las zurdas y orgullosas y los zurdos y orgullosos te damos la bienvenida al país que más crece de Europa”.
  • Santiago Abascal publicó una videollamada con Milei, grabada cuando el argentino estaba en el despacho del líder de Vox en la Fundación Disenso.
  • Abascal y Milei bromearon sobre las críticas por el supuesto perfil bajo del recibimiento y coincidieron en sus ataques al Gobierno español.
  • Isabel Díaz Ayuso recibió y abrazó a Milei; el presidente argentino visitó la Universidad Rey Juan Carlos, donde estudiantes le esperaron con pancartas y cánticos en su contra.
  • Alberto Núñez Feijóo evitó el protagonismo, defendió su programa de vivienda en Sevilla y el PP propuso un debate específico sobre vivienda que el PSOE rechazó.

La jornada comenzó con Milei en modo de campaña permanente. En el desayuno informativo, el presidente argentino no se limitó a defender su gestión económica ni a repasar su agenda. Aprovechó el altavoz madrileño para atacar al Gobierno español y para marcar distancias con quienes, desde la derecha tradicional, han mostrado recelos hacia su estilo. Su intervención incluyó descalificaciones personales contra Sánchez y una reacción hostil hacia una periodista que le preguntó por sus vínculos con la derecha española. Esos gestos, lejos de quedar en anécdota, fueron inmediatamente recogidos por el PSOE y por otros partidos de izquierda como prueba de la radicalidad del líder libertario y de la incomodidad que genera en el PP.

El vídeo de Abascal: bromas, complicidad y ataques

El momento más comentado llegó de la mano de Santiago Abascal. El líder de Vox, atento a los movimientos de las redes sociales, publicó casi al mismo tiempo que la cuenta oficial de Milei un vídeo en el que ambos conversaban animadamente por videollamada a través de dos teléfonos móviles. Milei se encontraba en el despacho de Abascal en la Fundación Disenso, el think tank de Vox, reunido con el secretario general de la formación, Ignacio Garriga, y con otros dirigentes, como el eurodiputado y director de Disenso Jorge Martín Frías. Abascal, por su parte, aparecía en el asiento delantero de un vehículo y con ropa informal.

La conversación duró apenas dos minutos, pero sirvió para escenificar la sintonía entre ambos y para responder con ironía a las críticas por el supuesto perfil bajo del recibimiento al presidente argentino. “Che, dicen que no me querés más”, arrancó Milei. Abascal contestó entre risas: “Por eso estás en mi despacho”. Después, el líder de Vox explicó que se encontraba de viaje por el norte de España y que le habría encantado verle, aunque dejó abierta la puerta a un nuevo encuentro. “Te agradezco mucho todo, y tu discurso de hoy también”, añadió Abascal. Milei respondió con una frase que resumió el tono de la conversación: “No hay nada más divertido que patear culos zurdos”.

El intercambio continuó con referencias al presidente del Gobierno. Abascal contó que la prensa le había preguntado por los insultos de Milei a Sánchez y respondió con una pregunta retórica: “¿Pero qué insultos?”. Según el líder de Vox, él mismo llama a Sánchez “tirano” y “autócrata”, por lo que las palabras del argentino no le parecían una descalificación fuera de lugar. Milei le recordó que también había llamado “ladrón” al jefe del Ejecutivo, y Abascal remató: “Todo muy bien dicho”. Ambos se emplazaron a un nuevo encuentro en Argentina. La grabación, difundida en redes, funcionó como un mensaje político dirigido a sus respectivas bases y como una provocación calculada hacia el Gobierno español.

El PP y la incomodidad de Feijóo

En el PP, la visita de Milei fue gestionada con prudencia y distancia. Alberto Núñez Feijóo, buen conocedor de Argentina y de su clase política, optó por guardar las apariencias y no hacer visible su incomodidad con un dirigente que no es su correligionario. La relación del PP con el libertario no es la misma que mantiene con Mauricio Macri o con amplios sectores de la derecha tradicional argentina, con los que Milei tuvo que pactar para formar su Gobierno. Esa diferencia explica la frialdad con la que los populares afrontaron la jornada y su decisión de no convertir la visita en un acto de apoyo explícito.

Feijóo prefirió centrar su agenda en otro terreno. Desde Sevilla, defendió de nuevo su programa de vivienda, basado en la construcción de un millón de nuevas casas durante su primera legislatura, o incluso más, como había adelantado en una entrevista. Los populares enviaron además una carta a la directora de la campaña del PSOE, la exvicepresidenta María Jesús Montero, para proponer un debate específico entre la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y el vicesecretario de Hacienda y Transportes del PP, Juan Bravo. Los socialistas rechazaron la propuesta. Con ese movimiento, el PP intentó desplazar el foco desde la polémica internacional hacia sus prioridades domésticas y evitar que la visita de Milei marcase su agenda.

La estrategia, sin embargo, no impidió que la izquierda vinculara a Feijóo con Milei y con Abascal. El PSOE buscó desde primera hora rentabilizar políticamente la jornada. Pedro Sánchez, en un acto en Burgos, identificó a Milei, Feijóo y Abascal como “la misma peña de la motosierra” y advirtió de que si el PP y Vox gobiernan juntos harán “con España lo que Milei ha hecho con Argentina”. La frase condensó el marco que la izquierda quiere imponer: presentar al líder argentino como la cara exterior de un proyecto reaccionario que tendría su versión española en la alianza entre populares y voxistas.

Ayuso, la universidad y las protestas

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sí quiso mostrar cercanía con Milei. Por la tarde le recibió y se fundió en un abrazo con el líder libertario, una imagen que contrastó con la frialdad del PP y que alimentó las críticas de la izquierda. Ayuso ha cultivado un perfil propio dentro del partido, con un discurso combativo y una relación fluida con dirigentes internacionales de la derecha radical. Su gesto hacia Milei fue leído como una reafirmación de esa identidad política y como un nuevo capítulo de la tensión interna que recorre el espacio de la derecha española.

El presidente argentino también visitó la Universidad Rey Juan Carlos, donde muchos estudiantes le esperaban con pancartas y cánticos en su contra. La escena añadió un componente de contestación social a una jornada que ya había estado marcada por la polémica. La presencia de Milei en un campus madrileño, lejos de quedar en una anécdota, mostró que su figura genera tanto adhesiones como rechazos intensos. Para sus detractores, el episodio confirmó que el presidente argentino no es un visitante neutral, sino un actor político que interviene en el debate español con lenguaje propio de la confrontación cultural.

Una visita sin carácter institucional

La ausencia de un recibimiento institucional fue uno de los elementos que más subrayó la izquierda. Milei no acudió a la Moncloa ni mantuvo encuentros con representantes del Gobierno español. Su agenda se limitó a actos con aliados ideológicos, medios de comunicación y dirigentes autonómicos. Esa falta de protocolo permitió al PSOE presentar la visita como una operación de la derecha radical en la que el PP, aunque intentase mantenerse al margen, quedaba salpicado por su proximidad con Vox y por la hospitalidad de Ayuso.

El huracán Milei pasará, pero todos los partidos han marcado su posición respecto al presidente argentino. El PSOE utilizó su visita para reforzar el relato de que existe una internacional reaccionaria que conecta a Milei, Abascal y, por extensión, a Feijóo. Vox la aprovechó para exhibir su sintonía con el líder libertario y para alimentar su estrategia de confrontación en redes. El PP intentó refugiarse en la vivienda y en su agenda de gobierno, mientras Ayuso se situaba en primera línea del apoyo al visitante. La jornada dejó así una fotografía fragmentada de la derecha española y una munición renovada para la izquierda.

El episodio también mostró hasta qué punto la política argentina se ha convertido en un ingrediente del debate español. Milei no es solo un presidente extranjero: es un símbolo para sus aliados y un adversario para sus críticos. Su lenguaje directo, sus insultos y su puesta en escena callejera encajan con una forma de hacer política que Vox ha cultivado desde hace años y que el PP observa con distancia. La visita a Madrid sirvió para que cada formación escenificara su posición y para que la campaña permanente no diese tregua ni siquiera en una jornada de política internacional.

La conversación entre Abascal y Milei, las risas por el recibimiento, la frase sobre “patear culos zurdos” y el respaldo explícito a los insultos contra Sánchez quedaron como el testimonio más nítido de la jornada. A ello se sumaron la bienvenida irónica del PSOE, el abrazo de Ayuso, las protestas universitarias y la prudencia de Feijóo. Todos los elementos configuraron un relato en el que la visita de Milei no fue un paréntesis protocolario, sino un episodio más de la pugna política española.


Source:La Opinión de Murcia News


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